En Ecuador, su implementación enfrenta un dilema complejo que genera confusión desde hace más de una década: dos documentos normativos vigentes establecen criterios contradictorios sobre cómo proteger nuestras edificaciones.
Este no es un problema meramente técnico o burocrático. Tiene consecuencias directas en la seguridad de miles de personas que ocupan diariamente edificios en todo el país, un impacto económico en proyectos que enfrentan costos impredecibles y retrasos, y refleja la necesidad urgente de estandarizar nuestro enfoque hacia la protección contra incendios.
EL DILEMA CENTRAL: DOS NORMAS, UNA CONFUSIÓN
Desde 2015, Ecuador opera bajo una realidad normativa contradictoria. Por un lado, el Reglamento de Prevención, Mitigación y Protección Contra Incendios (Acuerdo Ministerial 1257 de 2009) emitido por el Ministerio de Inclusión Económica y Social. Por otro, la Norma Ecuatoriana de la Construcción NEC-HS-CI (actualizada en 2019) emitida por el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda, que establece la aplicación obligatoria de normas NFPA (National Fire Protection Association).
El problema radica en que el AM1257 nunca fue derogado explícitamente, y ambos documentos coexisten con criterios técnicos fundamentalmente diferentes. No son complementarios—se contraponen directamente.
Evolución normativa crítica
- 1998: El Ministerio de Bienestar Social emite el primer Reglamento de Prevención de Incendios, con deficiencias importantes—no separaba claramente por tipos de edificios, era ambiguo sobre requisitos específicos, y no consideraba ocupaciones vulnerables como guarderías o centros de detención.
- 2009: Se actualiza como AM1257, mejorando algunos aspectos pero manteniendo problemas estructurales. Hasta este momento, Ecuador operaba bajo un solo marco normativo—imperfecto, pero único.
- 2015: La actualización del COOTAD establece que el ente rector en construcción debe emitir las normas aplicables. Esta competencia recae en el MIDUVI, que crea la NEC con referencia obligatoria a normas NFPA—más de cien años de desarrollo en ingeniería de protección contra incendios.
- 2017: Se deroga el artículo 2 de la Ley de Defensa Contra Incendios, eliminando la base legal que otorgaba competencia al Ministerio de Inclusión Económica y Social. Esto deja al AM1257 técnicamente vigente por no haber sido derogado explícitamente, pero sin sustento de competencia claro.
LAS CONTRADICCIONES QUE NOS AFECTAN
Las diferencias entre ambas normas no son discusiones académicas. Son contradicciones concretas que impactan directamente en costos, tiempos de aprobación y—lo más importante—en la seguridad real de las edificaciones.
Distancias de evacuación
El AM1257 exige que cualquier punto de un edificio esté a máximo 25 metros de una salida (45 metros con rociadores). La NEC, siguiendo NFPA 101, permite distancias diferentes según el tipo de edificio—60 metros o más para oficinas donde las personas están despiertas y familiarizadas con el espacio, distancias menores para hospitales con pacientes de movilidad limitada. Un edificio de oficinas perfectamente seguro bajo criterios internacionales puede ser rechazado bajo AM1257, obligando a crear salidas adicionales innecesarias que encarecen el proyecto sin añadir seguridad real.
Sistemas de rociadores automáticos
El AM1257 es ambiguo sobre cuándo se requieren, dejando la decisión a interpretación. La NEC es específica: edificios de más de 30 metros de altura, centros comerciales grandes, hospitales, guarderías, bodegas según materiales almacenados. Esta ambigüedad significa que un inversionista no puede presupuestar con precisión—un sistema de rociadores puede costar entre $80,000 y $150,000 para un edificio mediano.
Sistemas de detección y alarma
El AM1257 requiere "sistemas de detección" sin especificar tipo, ubicación o integración. La NEC, siguiendo NFPA 72, especifica por tipo de edificio si se necesita detección manual, automática o ambas, qué áreas cubrir y cómo integrarse con otros sistemas. La diferencia entre protección efectiva y protección aparente.
POR QUÉ OCURRIÓ ESTE DILEMA
La raíz del problema es institucional y legal. El cambio de competencias establecido en el COOTAD (2015) asignó la rectoría en construcción al MIDUVI, no al Ministerio que había emitido el AM1257. Dos ministerios diferentes, con facultades sobre áreas relacionadas pero distintas, emitieron normativas que regulan la misma materia.
Según la Ley de Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional, cuando existen contradicciones entre normas debe aplicarse la de mayor jerarquía y competencia.
El análisis es claro: la NEC prevalece tanto por jerarquía normativa como por competencia legal directa del MIDUVI. Sin embargo, esta claridad legal no se ha traducido en claridad práctica.
Los cuerpos de bomberos—autoridades técnicas en prevención—continúan usando elementos del AM1257, especialmente sus capítulos administrativos, mientras intentan aplicar también criterios de la NEC. Algunos han emitido ordenanzas locales intentando llenar vacíos. Otros mantienen principalmente el AM1257 "porque siempre lo hemos usado así". Varios operan con criterios híbridos, tomando "lo más estricto" de cada norma—lo cual suena prudente pero puede generar requisitos técnicamente incoherentes.
El resultado: cada jurisdicción aplica criterios diferentes. Un arquitecto que diseña en Quito, Guayaquil y Cuenca enfrenta requisitos distintos en cada ciudad—no por diferencias de riesgo, sino por diferencias en interpretación normativa.
CONSECUENCIAS EN LA PRÁCTICA
Este dilema normativo empeora un problema cultural más profundo: en Ecuador construimos primero y pensamos en protección después. El patrón típico es diseñar arquitectónicamente sin consultar requisitos de protección contra incendios, construir según ese diseño, y solo al terminar solicitar aprobación. La autoridad identifica deficiencias que requieren modificaciones costosas, se negocia, y el edificio frecuentemente queda inadecuadamente protegido.
Las consecuencias son múltiples: no hay espacio físico para equipos, las rutas de evacuación son insuficientes, no hay forma de instalar sistemas sin romper paredes. Económicamente: inversiones no presupuestadas de $50,000 a $300,000, retrasos de meses, edificios que no pueden operar por falta de permisos. La consecuencia más grave: edificaciones mal protegidas, con "parches" que no resuelven el problema de fondo.
Muchos proyectos asignan presupuestos basados en estimaciones incorrectas o en cumplir con la norma "menos exigente". Cuando la autoridad aplica criterios más estrictos, el presupuesto resulta insuficiente. Un sistema de rociadores completo puede representar el 3-7% del costo total de construcción; un sistema de detección, otro 1-3%. Si no se contemplaron desde el inicio, los proyectos se paralizan o se implementa protección incompleta.
EL CAMINO ADELANTE: CONOCIMIENTO Y RIGOR TÉCNICO
A pesar del dilema, la protección contra incendios en Ecuador muestra evolución positiva. Cada vez más profesionales se especializan con certificaciones internacionales y dominio de normas NFPA. Hay mayor conciencia en los sectores público y privado. La adopción de NFPA nos alinea con estándares globales, facilitando la transferencia de conocimiento y el acceso a tecnologías modernas.
Sin embargo, persisten carencias: no existe la carrera de Ingeniería de Protección Contra Incendios en Ecuador. Las carreras actuales ofrecen formación limitada. Aunque la NEC hace referencia obligatoria a NFPA, muchos profesionales no saben cómo acceder a estas normas (están disponibles gratuitamente en nfpa.org) ni cómo interpretarlas correctamente.
La solución está en nuestras manos como profesionales. *No podemos esperar la resolución institucional del dilema para hacer las cosas bien. El verdadero obstáculo no es solo que el AM1257 siga vigente—es que se requiere conocimiento profundo de NFPA para aplicar protección adecuada, y ese conocimiento no es automático.*
Acciones concretas
- Formación continua: Los profesionales que dominan NFPA lo aprendieron—certificaciones internacionales, cursos especializados, estudio autodidacta. Ese camino está disponible para todos. La formación continua es una responsabilidad profesional, no un lujo.
- Rigor técnico en cada proyecto: Cada diseño o revisión es una oportunidad de hacerlo bien o a medias. ¿Buscamos cumplimiento mínimo o protección efectiva? ¿Nos guiamos por criterios técnicos sólidos o interpretaciones convenientes? La decisión está en nuestras manos.
- Diseñar desde el inicio: La protección contra incendios debe pensarse desde el primer borrador arquitectónico—requiere espacio para equipos, integración estructural, rutas de evacuación bien dimensionadas. Bajo la NEC, el proceso correcto es: definir tipo de edificio, elaborar Plan Maestro basado en NFPA 1 y 101, diseñar sistemas específicos según normas técnicas, presentar a la autoridad antes de construir, verificar durante construcción, inspección final, permiso de ocupación.
- Compartir conocimiento: Los profesionales que dominan el área tienen la responsabilidad de enseñar—mentoría, capacitaciones, publicaciones técnicas. El conocimiento que no se comparte se pierde.
CONCLUSIÓN: UN LLAMADO A LA ACCIÓN PROFESIONAL
El dilema normativo entre el AM1257 y la NEC es real y sería ideal que se resuelva institucionalmente con clarificación oficial definitiva. Pero no podemos usarlo como excusa para no hacer las cosas bien.
La protección contra incendios busca salvaguardar lo más valioso: la vida humana. Como profesionales de la construcción y la seguridad, ese es nuestro compromiso fundamental. El dilema genera confusión, pero la confusión se disipa con conocimiento sólido y aplicación rigurosa.
No necesitamos ser abogados para resolver este dilema en nuestro trabajo diario—necesitamos ser técnicos competentes comprometidos con hacer las cosas bien. Los avances logrados en protección contra incendios en Ecuador son resultado del esfuerzo de profesionales que decidieron formarse y aplicar criterios técnicos sólidos aunque la normativa no fuera perfectamente clara.
Los ocupantes de nuestros edificios no necesitan debates legales sobre qué norma prevalece—necesitan profesionales competentes diseñando, construyendo y verificando protección efectiva. Ese es nuestro llamado. Ese es nuestro compromiso.
REFERENCIAS
- Asamblea Nacional. (2015). Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD). Quito: Registro Oficial.
- Carbo Andrade, R. A. (2021). Análisis comparativo de requisitos técnicos legales del AM1257 y la NEC-HS-CI. Quito: Universidad Internacional SEK Ecuador.
- Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda. (2019). Norma Ecuatoriana de la Construcción NEC-HS-CI: Contra Incendio. Quito: Registro Oficial.
- Ministerio de Inclusión Económica y Social. (2009). AM 1257 Reglamento de Prevención, Control y Mitigación de Incendios. Quito: Registro Oficial.
- NFPA. (2018). NFPA 1 Código de Incendios. Quincy, MA.
- NFPA. (2018). NFPA 101 Código de Seguridad Humana. Quincy, MA.
- NFPA. (2019). NFPA 13 Norma para la instalación de sistema de rociadores. Quincy, MA.
- NFPA. (2016). NFPA 72 Código nacional de alarmas de incendio. Quincy, MA.


